Autor: Rogelio Mirazo Román, Presidente de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana
La acusación de la presidenta Sheinbaum contra sectores de ultraderecha estadounidense es legítima en el plano soberano, pero genera ruido en un momento en que México más necesita certidumbre para el T-MEC, el Plan México y el Plan de Infraestructura 2026-2030.
El pasado 31 de mayo de 2026, durante el acto conmemorativo de los dos años de su triunfo electoral en el Monumento a la Revolución, la presidenta Claudia Sheinbaum planteó ante 130,000 asistentes una pregunta que ya circula en salas de juntas y mesas de análisis político: “¿Estamos viendo cómo sectores de la ultraderecha estadounidense utilizan a nuestro país para posicionarse rumbo a sus elecciones del 2026?” La mandataria fue cuidadosa en deslindar al presidente Donald Trump de dicha operación, pero la narrativa ya está en el aire. Y con ella, un dilema de fondo que la propia realidad económica del país vuelve urgente resolver.
El contexto que rodea el discurso
La acusación presidencial se da en un entorno particularmente tenso: el Departamento de Justicia de Estados Unidos formalizó cargos contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros nueve funcionarios por presuntos vínculos con el narcotráfico; la muerte de dos agentes de la CIA en Chihuahua, operando sin acreditación oficial en territorio nacional, elevó la temperatura diplomática; y el gobierno estadounidense ha multiplicado amenazas arancelarias contra México y 60 países más bajo el argumento del trabajo forzado. La presidenta sostiene que “cooperación no significa subordinación” y que México mantendrá el diálogo bilateral bajo principios de respeto mutuo y no intervención. Desde una perspectiva jurídica y de principios constitucionales, la postura es impecable. El problema está en el momento y en cómo la leen quienes mueven el capital.
Cómo perciben los mercados la narrativa soberanista
La señal que emiten los mercados financieros es preocupante. De acuerdo con una encuesta del Banco de México difundida en junio de 2026, ningún analista del sector privado recomendó invertir en México en este ciclo, un fenómeno histórico que solo se había observado en momentos de crisis severas como la pandemia de 2020 o la crisis financiera de 2008-2009 —impulsada por el estallido de una burbuja inmobiliaria de las hipotecas subprime—. Además, tanto Moody’s como S&P han bajado perspectivas del soberano mexicano a negativas, y la segunda afectó a 12 instituciones financieras locales al ajustar sus metodologías (S&P Global Ratings, junio 2026).
El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) advierte que, si bien la Inversión Extranjera Directa (IED) registró un récord en el primer trimestre de 2026 con 23,591 millones de dólares y un crecimiento anual de 10.4% —cifra que la presidenta destacó en su informe—, sólo el 7.2% corresponde a nuevas inversiones. El resto es reinversión de utilidades, que no genera necesariamente nueva capacidad productiva ni transferencia tecnológica (IMCO, junio 2026). Dicho de otro modo: México retiene a quien ya está, pero aún no convence a quien podría llegar.
Para analistas como los citados por HR Ratings, el riesgo principal no es la ruptura del T-MEC —que consideran poco probable— sino una revisión “larga y tensa” que congele decisiones de inversión clave justo cuando el país más las necesita (HR Ratings, junio 2026). Y ese riesgo se amplifica cuando el discurso político genera incertidumbre sobre la voluntad o capacidad del gobierno para mantener un entorno predecible para el capital privado.
El T-MEC: el verdadero ring de la disputa
El 1 de julio de 2026 marca el inicio formal del proceso de revisión del T-MEC. El tratado contempla una evaluación conjunta que puede derivar en su extensión, ajustes o un periodo prolongado de renegociación. Bajo la administración Trump, Estados Unidos emplea esta revisión como palanca para exigir concesiones en temas laborales, reglas de origen, política energética y, cada vez más, en seguridad (El Imparcial / Consejo Mexicano, mayo-junio 2026). Con el 84% de las exportaciones mexicanas de bienes no petroleros dirigidas a ese mercado, cualquier fricción en la negociación impacta empleo, tipo de cambio y cadenas de suministro.
En ese contexto, el acercamiento diplomático con la Unión Europea cobra fuerza estratégica. La firma del Acuerdo Global Modernizado México-UE el 22 de mayo de 2026 abrió un fondo de más de 3,000 millones de euros para proyectos alineados con el Plan México en energía, infraestructura sostenible y movilidad, además de comprometer a la UE a aportar hasta 5,000 millones de euros en infraestructura adicional (Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales, junio 2026). La diversificación de alianzas es inteligente; el problema es que no sustituye, en el corto plazo, la profunda interdependencia con el mercado estadounidense.
Plan México y Plan de Infraestructura: la apuesta que necesita calma política
El Plan México y el Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar 2026-2030, presentado en febrero de 2026, contemplan una inversión mixta acumulada de hasta 322,000 millones de dólares en sectores como energía (54% del total), comunicaciones, transporte, agua y tecnologías (Proyectos México / Nader Hayaux & Goebel, febrero 2026; CIEP, abril 2026). La arquitectura del plan es ambiciosa y, de ejecutarse, podría posicionar al país como el gran beneficiario del nearshoring y de la ola de inversión en centros de datos e infraestructura digital —que podría sumar hasta 18,000 millones de dólares adicionales en cloud, semiconductores y data centers—.
Pero la ejecución es la prueba de fuego. El IMCO, México ¿Cómo Vamos? y el CIEP coinciden en que para que esos planes se traduzcan en crecimiento sostenido, México necesita tres precursores que hoy son insuficientes: energía competitiva y confiable, infraestructura logística suficiente, y certeza jurídica e institucional. Precisamente estos tres factores son los que el discurso de confrontación bilateral —por justificado que sea en sus fundamentos— puede erosionar en la percepción de los inversionistas. La OCDE recortó a 0.8% su previsión de crecimiento para México en 2026, citando debilidad en la inversión y el consumo.
La tesis crítico-constructiva: dos discursos que deben coexistir
Desde una perspectiva crítico-constructiva, la defensa de la soberanía nacional no sólo es legítima; es constitucionalmente obligatoria. La presidenta Sheinbaum tiene razón al denunciar campañas de desinformación coordinadas y al exigir que la cooperación bilateral se dé en pie de igualdad. El problema no es el contenido del mensaje, sino la administración de su calendario y su intensidad. Cuando el discurso confrontacional predomina en un ciclo de revisión del T-MEC, deterioro de calificaciones soberanas, baja ejecución de inversión nueva y crecimiento por debajo del 1%, el costo de oportunidad se vuelve alto.
El gobierno mexicano tiene ante sí el desafío de manejar dos registros en paralelo: el político-soberano, que exige firmeza y movilización ciudadana, y el económico-institucional, que requiere certidumbre, estado de derecho y señales inequívocas de apertura a la inversión privada. Ambos son compatibles, pero demandan una estrategia de comunicación y gestión política más fina. México tiene la oportunidad tecnológica, la posición geográfica y los planes de política pública para capitalizar el nuevo ciclo global de inversiones. El reto es no desperdiciar esa ventana en las turbulencias del ruido político.
Fuentes consultadas:
Presidencia de la República / Conferencia 31 mayo 2026 (gob.mx) • CNN en Español, 31 mayo 2026 • Infobae México, 31 mayo 2026 • La Jornada, 31 mayo 2026 • IMCO, “Inversión Extranjera Directa en México: Primer trimestre 2026” • HR Ratings / El Cronista, junio 2026 • Proyectos México – Plan México (proyectosmexico.gob.mx) • CIEP, “Hacia el fortalecimiento de la inversión pública 2025-2030”, abril 2026 • Nader, Hayaux & Goebel, “Plan de Inversión en Infraestructura 2026-2030” • Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi), “Entre T-MEC y Acuerdo México-UE”, junio 2026 • México ¿Cómo Vamos?, “Plan México: acciones inmediatas para la inversión”, mayo 2026 • Expansión Política, junio 2026 • OCDE, Economic Outlook 2026.