México como pieza central en la estrategia comercial de los EE.UU.

Autor: Rogelio Mirazo Román, Presidente de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana

La posición del presidente Trump respecto al T-MEC es un claro ejemplo de retórica política que contrasta con la realidad económica. Si bien el presidente ha declarado que Estados Unidos «no necesita» productos de México y Canadá, los datos oficiales y los acuerdos recientes de su propia administración demuestran exactamente lo contrario: México se ha consolidado como un socio comercial indispensable e insustituible en la estrategia de Estados Unidos para reducir su dependencia de China.

La evidencia empírica contradice la narrativa de que EE. UU. puede prescindir del comercio con México. Tres argumentos nos permiten sustentar esta aseveración.

Primero: La relación comercial es más fuerte que nunca:

  • México como principal proveedor: En 2023, según datos de la Oficina del Censo (U.S. Census Bureau) México superó a China como el mayor exportador de bienes a Estados Unidos. Para 2025, esta tendencia se consolidó, con importaciones estadounidenses provenientes de México alcanzando los $512.8 mil millones de dólares, superando ampliamente los $445.6 mil millones de China.
  • México como principal comprador: Por primera vez en casi 30 años, México se ha convertido en el mayor comprador de bienes estadounidenses, superando a Canadá. De enero a agosto de 2025, EE.UU. exportó $226.4 mil millones a México, frente a $225.6 mil millones a Canadá. Esto subraya la alta complementariedad e interdependencia de ambas economías.

Segundo: La administración Trump ha instrumentalizado a México como el eje central de su estrategia de «nearshoring» (relocalización) para contrarrestar la influencia de China:

  • Acuerdo de Minerales Críticos: En febrero de 2026, la Oficina del Representante de Comercio de EE.UU. (USTR) anunció un plan de acción bilateral con México para desarrollar cadenas de suministro de minerales críticos, con el objetivo explícito de reducir la dependencia global de China. El Representante de Comercio, Jamieson Greer, lo calificó como una señal de que las economías más grandes del mundo están comprometidas con un «nuevo paradigma» de comercio preferencial.
  • Exenciones Arancelarias Condicionadas: A pesar de las amenazas de aranceles generalizados del 25%, la administración Trump ha mantenido trato preferencial a las exportaciones de México vinculadas al cumplimiento del T-MEC. En marzo de 2025, Trump acordó suspender los aranceles para todos los bienes cubiertos por el tratado hasta abril de 2026, reconociendo la «excelente» relación y la colaboración en temas migratorios y de seguridad. Esta decisión contrasta con el trato más estricto dado a Canadá, evidenciando el valor estratégico que se le otorga a México, baste mencionar que previo a la imposición de aranceles en abril y en agosto de 2025 — con excepción de acero y autos—, la tasa vigente vinculada al cumplimiento del T-MEC para México era 0% y el promedio para el Resto Mundo 2.5%. En la actualidad la tasa para México sigue siendo 0% y para el Resto del Mundo es en promedio 17.5%, lo cual resalta la importancia relativa de México para los EE. UU.

Tercero: El T-MEC (USMCA) como Instrumento de Competitividad frente a China ha sido la herramienta fundamental para este cambio estructural. Las reglas de origen más estrictas han logrado su cometido:

  • Aumento del Contenido Regional: El tratado exige que el 75% de los componentes de los vehículos sean producidos en Norteamérica (frente al 62.5% del TLCAN), lo que ha forzado a las cadenas globales a trasladar producción desde Asia hacia México.
  • Crecimiento del Comercio Trilateral: Desde la entrada en vigor del T-MEC en 2020, el comercio trilateral ha aumentado un 31%. Las importaciones de bienes de capital desde México a EE.UU., como maquinaria y equipos de fabricación, se dispararon un 43%.
  • Resultados Tangibles: El sector automotriz, que representa el 27% del comercio bilateral, es el mayor ejemplo de éxito. Mientras que las importaciones de China han caído, las de componentes y vehículos desde México han crecido exponencialmente. Un estudio de Euromonitor señala que entre 2018 y 2023, el valor de las importaciones de productos manufacturados desde México aumentó un 46%. En 2025 el valor de las importaciones totales ascendió a 534,874 millones de dólares.

La estrategia de EE.UU. no es en el caso de China un cierre comercial absoluto, sino un «desacoplamiento controlado». Incluso en este esquema, México juega un papel dual: es el socio final, pero sigue importando componentes chinos. Datos de la Comisión de Comercio Internacional de EE.UU. (USITC) muestran que México sigue aumentando sus importaciones de componentes chinos para ensamblarlos bajo las reglas del T-MEC y exportarlos a EE. UU., creando un complejo entramado comercial que la administración Trump tolera mientras el valor agregado final sea norteamericano.

La aparente contradicción entre la retórica de Trump y los hechos económicos se resuelve entendiendo que México no es solo un socio más, sino la pieza central de la estrategia comercial de EE. UU.

Los recientes acuerdos en materia de minerales críticos demuestran que la administración Trump, lejos de buscar prescindir de México, busca consolidarlo como el principal proveedor y comprador de EE. UU. en el esfuerzo por sustituir importaciones provenientes de China.

No obstante, nuestro país necesita hacer la tarea para capitalizar su posición estratégica en esta nueva realidad geopolítica que confiere a la relación comercial de México la máxima prioridad para la competitividad y seguridad económica de Estados Unidos.

 

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