Cuando una persona dice: “todo está más caro”, no necesariamente está exagerando. Muchas veces, esa percepción tiene una base económica muy concreta: la inflación. La inflación mide el aumento general de los precios de bienes y servicios durante un periodo determinado. Es decir, cuánto sube el costo de vivir. En México, el indicador más usado para medirla es el Índice Nacional de Precios al Consumidor, que da seguimiento al comportamiento de precios de productos y servicios que forman parte del consumo cotidiano de los hogares. Pero aquí está el punto importante: la inflación nacional es un promedio. Y como todo promedio, puede ocultar realidades distintas. Por ejemplo, una inflación general moderada no siempre significa que las familias sientan alivio. Si suben más los alimentos, la gasolina, la renta, el transporte o los servicios básicos, el impacto puede sentirse mucho más fuerte en el bolsillo, especialmente en los hogares con menores ingresos.
Por eso, cuando se habla de bienestar económico, no basta con decir que “la inflación bajó”. También hay que preguntarse: ¿Qué precios bajaron? ¿Cuáles siguen subiendo? ¿A quién le afecta más? La inflación no impacta igual a todos. Una familia que destina gran parte de su ingreso a comida y transporte puede sentir más presión que otra que tiene mayor margen de ahorro. Por eso, el aumento de precios es también un tema de desigualdad. Además, la inflación reduce el poder adquisitivo. Si los precios suben más rápido que los ingresos, las personas pueden comprar menos, aunque ganen lo mismo o incluso un poco más. Entonces, cuando la población siente que su dinero “ya no alcanza”, esa sensación debe analizarse con seriedad. No es solo percepción: puede ser el reflejo de precios acumulados, salarios insuficientes y una canasta básica cada vez más pesada para muchas familias.
La responsabilidad ciudadana implica mirar más allá del dato general y preguntarnos si la estabilidad económica se está reflejando en la vida diaria. Porque la inflación no se entiende solamente en porcentajes: se entiende en el supermercado, en el transporte, en la renta y en cada decisión de gasto de los ciudadanos. En Mayo de 2026, la inflación general anual en México fue de 4.59%. El INPC aumentó 0.86% mensual. Fuente: INEGI, Índice Nacional de Precios al Consumidor. En abril de 2026 la inflación bajó ligeramente a 4.45%, pero siguió por arriba del objetivo de Banxico de 3%.

Fuente: Reuters.